EL SINNOMBRE

a Jorge García Salinas
Ilustraciòn de Enrique Manuel García

Cuento

04/09/21

Hombre Pidiendo monedas

EL SINNOMBRE

a Jorge García Salinas
Ilustraciòn de Enrique Manuel García

Cuento

04/09/21

Trabajaba en el horno de una panadería y me trajeron leña verde. La leña verde no prende así nomás, humea; entonces me trajeron un bidón de alconafta, y me puse a rociar la leña con el bidón sin darme cuenta de que en la puerta del horno habían quedado unas brasas encendidas.

Yo siempre le daba de comer a un hombre que dormía en la vereda; nunca supe su nombre. e pelambre despareja, maloliente a orines, envuelto en una frazada tan maloliente como él, con la que andaba tanto en los terribles fríos de invierno como en los más calientes de pleno verano, vivía allí, en esa vereda.
Todos se burlaban de él, lo echaban. Me decían: “No le des de comer, no ves que no te lo sacás más de encima”.

Cuando las brasas encendieron el bidón con alconafta supe lo que era quemarse vivo. Las llamas empezaron a comerme la ropa, la carne, el pelo, los huesos.
Empecé a caminar hacia algún lado. Mis compañeros me gritaban: “¡No vayas afuera que es peor! ¡No te metas abajo lde a canilla!”. Pero ninguno se acercaba. Más bien, huían de mí.

Entonces, vino el hombre que dormía en la vereda, el sinnombre, el maloliente, y caminó hacia mí. Abrió los brazos y con la frazada, como una capa salvadora, me abrazó.
Y apagó el fuego.

Cinco meses padecí una agonía infinita. Cuando me curé, lo primero que hice fue buscarlo en la puerta de la panadería, al menos para agradecerle.
Pero nunca volví a tener noticias de él.

Enrique Manuel García (Burzaco, Provincia de Buenos Aires) es artista plástico, autor de numerosas obras. Él se autocalifica como “aspirante a artista”. En una época se quería dedicar a la escultura y, según sus palabras: “estaba desarrollando una idea de un personaje que era un nadador , en el momento que hace la brazada y saca la cabeza para respirar. Ya lo tenía bocetado en mi propia cabeza, lo tenía prácticamente terminada la idea como para empezar a desarrollar la escultura, y voy a una muestra de un profesor de la Academia de Bellas Artes y entro a la galería y me encuentro con tremenda escultura de 1,50 X 1.50 que era la escultura exactamente igual a como yo la había pensado. Yo creo que ahí hay algo cósmico ¿viste? algo que nosotros captamos con antenas que tienen que ver con lo cósmico me parece”
Y ahora sucedió con El Sinnombre, porque cuando lo leyó me dijo: “Tengo un cuadro que se llama : No tiene nombre”. Y hablamos mucho sobre eso. Mi sinnombre no tenía cara y ahora Enrique le puso una cara que yo no me podía imaginar. Entonces cambié la foto con la que había sido ilustrada, inicialmente por esta maravillosa obra.

¿Querés leer más de estos cuentos?
Ir a la biblioteca