EL ORIGEN DE LOS BURRÓCRATAS

...”como los burócratas, que no tienen aliento ni desaliento.:”
Eduardo Galeano, “Dejar entrar a uno el horror y la fiesta del mundo”, reportaje, Montevideo, 1990

Cuento

20/09/21

Torre de trámites

EL ORIGEN DE LOS BURRÓCRATAS

...”como los burócratas, que no tienen aliento ni desaliento.:”
Eduardo Galeano, “Dejar entrar a uno el horror y la fiesta del mundo”, reportaje, Montevideo, 1990

Cuento

20/09/21

1

A la soledad la crearon los burócratas.
Con su permanente asedio a la cordura, decidieron un día hacer inútil e imposible la vida de los humanos.
Se los ve felices, sólo cuando logran “denegar” (tal vez para “negar” el verbo negar) la súplica de un sufriente.
Una vez estuve frente a frente a uno de ellos. Yo estaba suplicando, como se debe, una nota final para lograr mi título de docente, y él tardaba en decírmela. Frente a su escritorio, (no era que el escritorio fuera una muralla entre nosotros dos, sino que él y el escritorio eran un solo ser: él era la continuación del escritorio, el escritorio era un apéndice gigantesco de su abdomen), frente a su escritorio, festejaba de ser dueño, por un instante, de mi vida y de mi muerte.
Entonces entró un alumno, otro alumno, que le pedía un formulario, y este hombre, riendo, le dijo que tenía que volver al otro día de 8 a 10. Cuando el otro se fue, me dijo: “Lo tengo ahí atrás. Sólo que no quería levantarme”.

2

A la soledad la crearon los burócratas.
Pero antes de eso no eran burócratas. Antes de que fuera creado el mundo. adormilados, tontos, deambulaban por ese mundo anterior a la Tierra, cuando un día Dios llamó a una asamblea urgente para anunciar la creación del planeta.
Iba a anunciar que les soplaría, a cada ángel, el soplo de vida.
Para que sus narices se llenaran de aliento.
Los ángeles tontos, dormilones, se escondieron debajo de la cama. Y pusieron un cartel: “No se atiende hasta las 12”.
Y nunca fueron a la reunión.
En castigo, Dios los mandó, de todas maneras, al nuevo planeta, y los destinó a las oficinas. Serían los encargados de desanimar, de poner en el camino infinitas piedras para que todo se hiciera más difícil.
Ya una vez aquí, hicieron su primer y único invento: el formulario.
Por eso los burócratas no tienen aliento ni desaliento, nada los entusiasma, y, por envidia, no quieren que a nadie le vaya bien.

3

Los robots son amables.
Por eso los burócratas le tienen terror a los robots. Porque serían los causantes de su definitiva desaparición.
Si no fuera porque los tiranos necesitan de los burócratas para seguir existiendo, salvo ese detalle, los robots (eficientísimos, eficacísimos) los borrarían del mapa como un plumero saca el polvo de arriba de una mesa.
Los tiranos necesitan a los burócratas porque así evitan miles de problemas, y ahorran millones y millones de billetes (billetes que irán a pagar sueldos de otros burócratas).
La finalidad de todo burócrata, es que todo trámite que se inicie termine con un sello que diga: “ DENEGADO”.

4

Si un día, uno de ellos se descarría, y hace que un trámite termine con éxito para el suplicante, será despedido inmediatamente, con una recomendación muy severa para que no pueda conseguir trabajo en ningún lugar donde habite el hombre.
En el mundo de los burócratas no hay posibilidades para la rebelión.
El sistema no suele contradecirse.

5

A las viudas que aúllan de miedo: DENEGADO.
A los hambrientos que suplican por un pan: DENEGADO.
A los huérfanos, desdentados y secos: DENEGADO.
A las mujeres lava-ropas, a las mujeres lava-pisos: DENEGADO.
A los esclavos de los motores que no pueden detenerse: DENEGADO.
A los esclavos de los esclavos, que claman libertad: DENEGADO.
A los que exigen que se cumplan las leyes: DENEGADO.
A los de mente que navegan por mundos inconcebibles: DENEGADO.
A los que nunca tuvieron amor: DENEGADO.
A los actores que nunca hicieron camarillas y buscan un piso para enterrarse: DENEGADO.
A los que inventaron la el antídoto contra la muerte: DENEGADO.
A los que descubrieron la hormona de la felicidad: DENEGADO.
A los felices que no pueden sonreír: DENEGADO.
A los infelices que siempre sonríen: DENEGADO.
A los enfermos de todas las enfermedades: DENEGADO.
A los que gozan de salud eterna, y lloran por morir: DENEGADO.
A los que quisieran no morir nunca: DENEGADO.
A los que inician juicio a los burócratas: DENEGADO.

¡DENEGADO DENEGADO DENEGADO!
¡Con cuánta felicidad golpean el sello contra el papel!

6

Los burócratas no son humanos, aunque cuando eran ángeles ese fuera su destino.
No.
Los burócratas no son humanos.
Tienen apariencia de humanos, pero no son humanos,

Y no son humanos porque no pueden amar.

7

Cansado el Creador de tenerlos allí, entorpeciéndolo todo, los transformó en burros.
Les crecieron enormes orejas invisibles, para no escuchar, porque es sabido que las orejas más pequeñas son las más sensibles a los lamentos de las tragedias.
Y empezaron a rebuznar.
Los hizo fuertes para llevar la enorme carga de sus aburrimientos.
Les dio pezuñas gigantes, que tapan con zapatos muy grandes (ellas son para que no se desbarranquen cuando llegue la Era de los Robots).
Porque los robots son amables.
Pero se resisten fervorosamente.
Desde entonces se los llama: burrócratas.

8

El formulario

El/la señor/a/ita/ito…………………………………..documento………………..tipo……………
domicilado……………..en……………….vive en………………………….número…………

Pero a este formulario ya lo llené el año pasado.
- Llénelo igual.
- ¡Pero a estos datos ya los tienen!
- ¡Llénelo!
- ¡Me niego!
- ¡DENEGADO!

9

Y como no son humanos no aman Tienen hijos, sí, se casan, sí, toda la bola. Pero no hacen el amor. Cuando su pareja, la primera vez que se encontraron a solas, se le acerca, el/la burócrata saca rápidamente un papel de su bolsillo, el cual ya tenía preparado si la ocasión lo requeriera o requiriese, y le dice:
- ¡Llene este formulario!
Nadie puede amar a alguien que le hace llenar un formulario.

10

Por eso a la soledad la crearon los burrócratas...los burócratas (perdón).
Porque no hay nada más solo que un burócrata detrás de un mostrador.

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