EL CHICO DE LA BICICLETA PINCHADA

"Nunca una pinchadura tuvo tanta importancia."

Cuento

12/02/22

Natalio Seta, y Juan Pedro Seta, conversando

EL CHICO DE LA BICICLETA PINCHADA

"Nunca una pinchadura tuvo tanta importancia."

Cuento

12/02/22

Se llama Wilford, es gringo y muy joven. Si bien está ahora en un pueblo fronterizo con Ucrania, pudo haber sucedido en Siria o en Irak . Y él lo sabe. Corrió cuando se vio aislado por quedarse atrás de un tiroteo, y corrió al darse cuenta de que su fusil ya no tenía más carga. Ahora, entonces, no es más que un chico asustado corriendo por las calles de una ciudad desconocida. No hay nada más atroz que estar perdido en una ciudad donde nadie habla el propio idioma. Entonces ve la bicicleta verde. Se pregunta: ¿será más rápido ir en bici? Ni lo piensa: se sube y con los primeros pedaleos se da cuenta de que la rueda de adelante está pinchada. Piensa en el dueño anterior y cerciora, con eficacia, cómo el agujerito en una cámara adquiere un valor que se agiganta. Su mente se desplaza rápidamente por el bicicletero de su barrio, los parches, la grasa. El agujerito se devora un callejón, una pared salpicada con yeso y un galpón lleno de ratas. El agujerito es la pared tras la que se esconde y el portón entreabierto; patea un balde lleno de excrementos y el agujerito es su lamento y su llanto. Y piensa algo: “Me quedan minutos ”. Entonces, recuerda que tiene un aparatito en el bolsillo. Antes se lo llamaba “telepatía”, ahora se lo llama celular y el celular también es el agujerito que le devuelve la quimera de enviar un mensaje de amor a su chica en Arizona. Mensaje que nunca llegará. El agujerito representa su propio fin. Nunca una pinchadura tuvo tanta importancia.

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