Hay un guión, pero nunca es igual, algo cambia, alguien dice algo, se siente de otra manera. A veces es necesario poner el piloto automático; pero, en otras, el piloto automático se va al diablo, ya no hay piloto, estamos allí, con el corazón latiendo, está sucediendo algo, debemos ser fieles a lo que somos.

EXTRACTO DEL LIBRO

LO QUE DICEN SOBRE ALEJANDRO SETA

"Me acuerdo todavía la primera vez que escuché algo que escribiste vos. Fue en el Teatro de Lomas, pero no recuerdo qué era. Recuerdo que tejías. Y me acuerdo lo que sentí en el cuerpo. Parecía que estaba expandiendo hacia el infinito."

- Rosymary Jacomelli,
actriz y directora de teatro

"Me es muy difícil leer y concentrar en semejante lectura al despertar a las 5 y medio de la mañana. Mis ojos no enfocen y las frases saltan de una línea a otra......sin embargo, me gustó leer hasta el fin. Gracias por compartir tus obras conmigo. El 16 cumplí 79 y ya me considero viejo. Un viejo que todavía puede leer y disfrutar de ésta vida gracias a personas como vos con tus talentos."

- Sinceramente, John Taylor

"Entrañable novela para leerla con desesperación. Atrapante desde el inicio. Pero el recorrido es como un laberinto lleno de desafíos poéticos, giros inesperados, metáforas sutiles que nos llevan en los brazos de la historia reciente, con personajes queribles y detestables. Todas las gamas de la emoción transitan a medida que avanzamos en ese derrotero insólito y tan bien escrito: se desbarata la línea del tiempo y de la lógica. Nos induce a repensar cosas dadas por sentadas. Entonces el buen asombro nos invade y uno entra en esa extraña magia que se instala en nosotros después de haber leido esta obra literaria tan hermosa!!"

- Adriana Uribarri, docente y escritora argentina

No soy más que el vagón de un tren que en la década del sesenta se tambaleaba, llegando, sobre ese río a orillas de la ciudad de Necochea. Los primeros acordes de la música de Piazzola me vuelve a llevar a quién soy. Las palabras de mi abuela Sara, un libro encontrado por azar, Cris, la escritura tambaleante, mis hijos, el descubrimiento de Dios.

DE ALGO HAY QUE MORIR