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UN POCO DE AGUA Y MUCHOS ELEFANTES (Ὀξύμωρον)

a Lean.

No hay dudas: la vida es un gran oxímoron.

Esa frágil eternidad, ese pacífico litigio entre poder y no hacerlo, esa efímera sustancia infinita conque está hecha. La vida.
Esa fragilidad poderosa, ese anillo que no anilla, esa innecesaria necesidad, su elocuente silencio, su silencioso grito eterno.

La graciosa torpeza que nos cuesta comprender cuando el rayo de la oscuridad desciende sobre nosotros con inexplicable luz , o la sastisfacción de vivir cuando aún no se percibe la posible tormenta y nos refocilamos en esa necesaria irresponsabilidad vana. Porque creemos entonces que, porque no hay posibilidades de tormentas, al menos a corto plazo, nadie sufre y el mundo es bello y el sol.

Pero este oxímoron del que hablo no es sólo esa conjunción de palabras que se completan entre sí y, sumadas, se potencian; sino del otro, de ese hilo, esa aguja, ese hilo y esa aguja que cruzan los retacitos de la tela que cubre el universo.

Y lo traspasan, lo atraviesan, lo aventuran.
Y se oponen. Por ejemplo: todos los meses escribo bajo un tema para el banfileño clandestino de Banfield y bien podría no hacerlo, pero esa batalla entre hacerlo y no hacerlo hace que de pronto aparezca, de manera secreta, el qué y el cómo, la idea precisa, el asombro, los compañeros.

Hemos hecho cosas que no pensamos y en otro tuvieron una repercusión inesperada; hemos atravesado puertas que se cerraban, hemos abierto corazones, hemos ablandado piedras, y hemos usado esas piedras para construir los puentes en los que nadie creía.

Encontré una carta y se hace eterna. Un papel un poco doblado, con la letra pequeña de mi hijo segundo, que, cuando estuvo ayudando a la gente de Chile, recordaba, en sus momentos de soledad, que cuando era muy chiquito ponía su oreja contra mi pecho y así se dormía, escuchando mi voz mientras yo hablaba con otras personas.

Lean: - Pa ¿cien es mucho?
Papá: - Depende. Cien gotas de agua es poca agua.
Pero cien elefantes son muchos elefantes.

Poca agua, muchos elefantes.
No hay nada que hacerle: la vida es un gran, enorme oxímoron insaciable.

elefante jugando con agua
Alejandro Seta
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