Día 2: Escribo sobre mí...pero invento la mitad. (El Padre del Monstruo) | Alejandro Seta
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Día 2: Escribo sobre mí...pero invento la mitad. (El Padre del Monstruo)

18 de septiembre de 2026•Alejandro S./Raquel Wapner/Cristina Ledesma/Graciela Brugnaro

Ayer, jueves 17 de agosto 2026, como todos los jueves, tuvimos La Rosa Invisible, el encuentro de escritura con mis tres alumnas/maestras: Raquel Wapner, Cristina Ledesma y Graciela Brugnaro.

Día 2: Escribo sobre mí...pero invento la mitad. (El Padre del Monstruo)

Como una excepción les leí el primer fragmento de El Padre del Monstruo, y expresaron que les había quedado el interés de saber cómo seguía.

Escribí lo siguiente: “El padre del Monstruo desciende hasta su casa. Ella lo había elegido porque era rubio y ojos de colores claros: quería tener hijos bonitos.  Pero ni se había dado cuenta con quién o qué cosa se había casado. Se había dejado arrastrar por el arrastre, como un río que lleva piedras y el agua ya no es agua.

Él entra como si entrara a un escenario, no a una casa. Lo que había pasado en la ruta lo recuerda como si le hubiera pasado a otro. Trae a un chico de la mano. Un chico desconocido. Pero no le dice nada sobre el chico. Solo hace lo primero que hace todos los días: pasa el dedo por el mueble del televisor y lo levanta lleno de polvo. Se lo muestra.

Hacía solo seis meses que vivían juntos y ya todo lo habían convertido en un infierno. El teatro se desmorona, el telón nunca baja. Es que ella no sabe con quién vive.”

Entonces surgió la propuesta de que escribieran una continuación. Los resultados me impactaron.

Surgieron también las preguntas: “¿Por qué el personaje se llama El Padre del Monstruo?” Hay un hijo. No hay un hijo. Él es el padre de su propio monstruo. El Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. Todas esas propuestas dispararon posibles y variados relatos. En las mentes se suceden escenas.

También reflexionamos, leyendo un fragmento de “EL arco y la lira” de Octavio Paz, qué es la lectura. Qué y cuántos proyetoresde imágenes se suceden al leer una sola palabra. O a veces sin palabras. Una imagen crea otra, un sonido crea otra, un recuerdo, un olor. Eso es lectura. No es necesario a un niño que aprenda a leer ya, porque ya lo hará. Lo importante es que se le facilite la capacidad de investigar con su cuerpo, sentidos, libremente. Solo recursos.

Comparto acá el de Raquel, y en próximas tiradas los otros dos trabajos. Lo que lo está convirtiendo en una escritura colectiva.

“El Monstruo estaciona casi sobre la vereda del prostíbulo.

En sus ojos veía sangre.

Entra pateando el recibidor y le dice a Germán: “¿Qué pasa, no puedo ausentarme unas horas ya que hay líos?. ¿Para que te puse a regentear el lugar? Inútil, Pánfilo.

¿A cuantos se llevaron?

A sesenta -contesta Carolina, quien recibe un cachetazo,.

Pero Señor, ¡usted pregunto! - A vos no!. Para eso sos mujer, para callarte, o trabajas de literata? jajajaja ¡Esto lo arreglo yo!

¡Germán, inútil! Dame las llaves de la caja fuerte, que me voy a la comisaría.

¿Qué tal Ordóñez? ¿No habíamos quedado que no nos invadíamos los terrenos? ¡Es el inspector regional, aumentó el bono!

Ah! aumento el bono, bueno entonces yo le voy a bajar la calidad del servicio,

Mejor pásame a mí con Gutiérrez.

¿Qué haces Satanás! Te habla el Monstruo, no jodas conmigo porque si me exprimís sale sangre con vino y quien quiere soñar con un monstruo no? ¡Nadie! (arreglan durante un rato)

Bueno todo arreglado.

Perfecto.

¡Ah! Auto nuevo!

Bueno, bueno!, cuidado con los camiones en la ruta (mientras sus ojos se enrojecen y se refriega las manos)”.

Sobre Nosotros

Alejandro Seta

No soy más que el vagón de un tren que en la década del sesenta se tambaleaba, llegando, sobre ese río a orillas de la ciudad de Necochea. Los primeros acordes de la música de Piazzola me vuelve a llevar a quién soy. Las palabras de mi abuela Sara, un libro encontrado por azar, Cris, la escritura tambaleante, mis hijos, el descubrimiento de Dios.

Acerca de Mí

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