DÍA 4: El padre del Monstruo | Alejandro Seta
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DÍA 4: El padre del Monstruo

23 de octubre de 2026•Raquel Wapner, Graciela Brugnaro, Cristina Ledesma

En este trabajo del Taller La Rosa Invisible encontramos el final. Y comentamos luego este fragmento de "Diálogos Borges Sábato" de Orlando Barone, Emecé., Buenos AIres, 1996, donde el propio Borges dice acerca de cómo escribe un cuento: "Puedo explicar lo que me pasa citando a Conrad, que refiere que él es un navegante que ve en el horizonte una mancha y él sabe que esa mancha es África.(...) Entreveo una forma que podría ser una isla y veo sus dos extremos: una punta y la otra, pero no sé lo que hay en el medio. Eso me va siendo revelado a medida que pienso en el tema o cuando lo voy escribiendo". Pues bien, en el taller nosotros ya tenemos el final y seguimos con el cuento.

DÍA 4: El padre del Monstruo

-          ¡Mamá!

-          ¿Qué está pasando?

-          ¡Quedate conmigo!

-          Ya sabés que a tu papá no le gusta esto. Cerramos los ojos y dormimos.

-          No puedo, mamá No puedo. Es horrible, mamá.

-          ¿Qué es lo horrible? ¿Qué soñaste?

-          Cada noche es lo mismo. Y después ya no puedo dormir.

-          Por eso estás tan cansado…y ¿preocupado?

-          Son esos ruidos de ese día. Los gritos, primero, la canción y después todo eso.

-         

  • ¿La canción?

¿Qué ruidos?

-           Ese día. Papá no quiere que hable de esto.

Se tapa la cara con la almohada.) Dice que eso se acabó.

-          La ruta, “yo soy vicuñita, y vengo de la puna.” Y las risas, las manzanas…y después nada.

-          ¿De qué me estás hablando? ¿qué canción, qué manzanas? ¿Qué ruta?

-         

  • Yo sabía que

no sabías.

-          . Vengo de ahí, de ese auto roto, y  ahí estaba él.

-         

  • Quién?

El hombre del cami+ón gigante, que después…

-          Te trajo agua.

-          Mamá, no le digas, no puedo guardar más ese secreto. No le digas.

 

 

El niño recuerda Ya en la noche el niño no podía ni quería dormir: Su cama no era su cama, la casa era muy grande, y a lo lejos se lo escuchaba a su padre ebrio, haciendo negocios: amenazando. Entra la mujer y le pregunta: “-¿No podés dormir?”,El niño niega con la cabeza: “Querés que me quede un ratito?

-          ¿Vos sos mi mama ahora?

-          -No se ,pero puedo cuidarte.

-          Mi mamá me cuidaba-De que te acordás?,El niño cierra los ojos, se tapa los oídos con las dos manos y grita,:

-           ¡Mamá!. ¿le tenes miedo a mi nuevo papá?,

Ella agacha la mirada y hace una muequita.

 

 

 

 

 

 A la mañana siguiente,el nene se despierta temprano y decide hacer una farsa

¿Nos vamos? El padre levanta la vista mientras toma mate ¿A dónde? A ver a mi familia. ¡Sí! ¿En el cohete? SÍ, en el cohete La madre observa de lejos El niño vuelve a preguntarle al padre ¿Cuándo vamos? Pronto. ¿Mañana? Puede ser ¿Pasado? Se aprieta los dedos y los labios,. Su corazon está acelerado. ¡Seguro! La madre se acerca, mientras le susurra al padre,no prometas cosas que no vas a poder cumplir. El padre se ríe,¿Por qué no? Algún día lo voy a llevar,jaja. El niño sigue insistiendo y el padre dice: ,hubo una lluvia solar y el cohete está en reparaciones, ya vamos a ir. El niño, por lo bajo, murmura: sí, claro. El niño llama a la mujer .Esta vez le dice mama.  Necesito que me ayudes a cambiarme,,me hice pis ¿Qué pasó?,Es que tengo pequeños recuerdos,,un camión dejando pasar una familia,,mi papá gritando ¿pero qué hace este loco? ¡Es a propósito, ,a propósito, a propósito. Luego el humo, el hospital,ustedes. El es malo, mama, y vos lo sabés. A disimular, hijito,,estamos juntos en ésta. El padre grita ¡vamos, Matias!,el niño pregunta: ¿quién es Matías? Ah, es el nombre con el que te inscribe. Pero yo soy Tomás, ¡Te callás! La mama se acerca, le toca con un dedo el labio, le guiña el ojo y el niño repite la acción:,por ahora soy Matias, solo me queda seguir a este loco. Durante el viaje el hombre le cuenta de lo poderoso que es, lo presenta en todas partes. Papá, ¿toda la gente te hace caso? Casi todos, el niño piensa un dia yo te voy a desobedecer o sorprender,con una muequita risueña, ¿Y si alguien no te hace caso? Entonces aprendé de mi. El padre suelta una carcajada. A mi nadie me hace nada. El niño mira por la Ventana, todos saben quien soy, campeón. El niño piensa,todos saben quién es. Mejor para mí,  yo también sé muy bien quién es. Me lo dijo papá durante el choque. Ya veremos quién es Tomás,Matias Campeón- piensa,con una muequita, esta vez siniestra.

 

 

 

 

Esta mañana como en tantas otras,  la tostadora  humea en la cocina.

El olor a pan muy  tostado.

El niño está aún en su cama.

Ese olor le trae imágenes, recuerdos de la fatídica noche del accidente. Comienza a desesperarse. La madre escucha unos gritos reprimidos: sube, se acerca y trata de consolarlo como tantas otras veces.

—   ¡¡Nuevamente los sueños, hijo!! –

—   ¡¡No, no !!! No son sueños, son momentos que he vivido en ese hecho donde toda mi familia murió.

Lo último que sentí decir a mi mamá fue ¡vamos a chocar! Yo desperté con el ruido de la ambulancia y a metros de la explosión.

-          Bueno, ya pasó, tranquilo -dice ella acariciando  su cabeza- Terminá de vestirte, el desayuno está casi listo.

Antes de salir de la habitación le pregunta:

-          ¿De dónde venían? ¿Te acordás?

—   De Bariloche.

—   ¿Y no viste algo más?

 Él sigue callando por temor.

El padre del Monstruo aun duchándose y ajeno a la conmoción del niño, se apura; deben salir juntos como siempre.

Ella regresa a la cocina, pone las tostadas y la mermelada sobre la mesa. Sigue pensando en el relato. Empieza a atar cabos: el día en que trajo al niño él regresaba del sur, había llevado un cargamento a Vaca Muerta .

Comienza a entender por qué su hijo adoptivo solía decir a su nuevo padre: “yo sé cosas”, y las respuestas de su esposo: “acá a las cosas las manejo yo”.

Estando sola trata de buscar información en los diarios online.

Sobre Nosotros

Alejandro Seta

No soy más que el vagón de un tren que en la década del sesenta se tambaleaba, llegando, sobre ese río a orillas de la ciudad de Necochea. Los primeros acordes de la música de Piazzola me vuelve a llevar a quién soy. Las palabras de mi abuela Sara, un libro encontrado por azar, Cris, la escritura tambaleante, mis hijos, el descubrimiento de Dios.

Acerca de Mí

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